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Antes del Amanecer

Cine y otras perversiones intelectuales

El infierno está en nosotros - Shoah

12-06-2006 12:20:37
¿Filmes de horror? ¿Metraje de terror real?

No hay mayor terror humano que el de mirar a los ojos del mal en estado puro y ver que se trata de los de un ser común igual a nosotros; percatarnos de que esos mismos ojos devuelven la mirada y nosotros estamos en ella. Shoah mora en el terreno de la conciencia, de la conciencia de cada uno. Todos somos culpables, cómplices o como quiérase que se quiera llamar: los ciudadanos alemanes que decían no saber nada (curiosamente, en El hundimiento, documento ficcional de Hitler, el único momento escalofriante y emotivo es aquel en el que la verdadera Traudl Junge afirma que desconocía por completo la suerte de los judíos); los ciudadanos polacos que veían con ojos directos cómo masacraban a sus compatriotas mientras seguían cultivando sus campos (a los trenes que llegaban les hacían la señal, con signos, de muerte); los sobrevivientes que lo hicieron a costa de ayudar a los alemanes (muchos de ellos pertenecían a comandos seleccionados por los soldados nazis, pero, por favor, que no se me malinterprete, lo importante es vivir: «El ser humano se compone de esperanza» [sic]) o, como los llama Lanzmann, los espectros (cómo vivir después de aquello); aquel judío amante de los niños que prefirió suicidarse a morir enfrentándose a los alemanes; aquel polaco que no quiso volver a visitar el gueto porque le marcó profundamente; el rabino que arremetía contra los que intentaban huir de su suerte; los ucranianos que hicieron las veces de SS; los españoles y presos políticos que, a la vez que mejoraban su propia situación, precipitaban a los judíos a la cámara de gas; nosotros, que lo ignoramos. Es la lógica del caos y el absurdo, del humano como lobo para el hombre, dentro de una maquinaria perfectamente engrasada que funcionaba a base de conciencias dormidas, ojos vendados por láminas de papel transparente, sentimientos anulados. Todo se compacta en una masa pegajosa que une al género humano. Nadie paró a los trenes fantasma, nadie hizo nada (aunque haya soldados alemanes que dicen haber llorado «como mujeres»).



Que el ser humano no solo se compone de carne lo sabe cualquiera que adquiere poder. Una vez tomado puede adoptar formas siniestras aunque se dé en contextos diferentes: los regímenes totalitarios (en lugares llámense Chile, Guantánamo, URSS) o aquellos más cercanos a nosotros, como en la propia casa, o la del vecino (malos tratos, todo tipo de abusos bautizados con nombres ingleses). Se ha de anular al individuo, a la entidad, a lo que hay dentro y no se ve, y a la identidad, desposeer de nombre, borrar el paso por la tierra de aquella persona concreta, tan valiosa y ofensiva es (Raoul Hilberg explicando cómo se llegó a la Solución Final).



Pero Shoah es una película, como siempre ha aseverado Lanzmann, que se compone de puesta en escena. Una cámara, precisa, sigue el hilo narrativo de los entrevistados (sobrevivientes, soldados y administración alemanes, testigos...), busca los lugares físicos de aquellas gestas de la barbarie que nuestro cerebro rehúsa creer, muestra tan solo espacios que exudan dolor, nos toca de un modo subrepticio y nos obliga a reconstruir el terror, enfrentándonos a él. Hemos sido dotados de conocimiento. Es necesario, todos compartimos nuestro milímetro de culpa.



Shoah. Año de producción: 1985. Nacionalidad: Francia. Duración: 566 minutos. Dirección: Claude Lanzmann. Montaje: Ziva Postec y Anna Ruiz. Fotografía: Dominique Chapuis, Jimmy Glasberg y William Lubtchansky (color). Reparto: Simon Srebnik, Michael Podchlebnik, Motke Zaidl, Hanna Zaidl, Jan Piwonski, Itzhak Dugin, Richard Glazer, Paula Biren, Pana Pietyra, Pan Filipowicz, Pan Falborski, Abraham Bomba, Czeslaw Borowi, Henrik Gawkowski, Rudolf Vrba, Inge Deutschhkron, Franz Suchomel, Filip Müller, Joseph Oberhauser, Anton Spiess, Raul Hilberg, Franz Schaliing, Martha Michelsohn, Claude Lanzmann, Moshe Mordo, Armando Aaron, Walter Stier, Ruth Elias, Jan Karski, Franz Grassler, Gertude Schneider, Itzhak Zuckermann, Simha Rotem (sobrevivientes-espectros, administra-ción-soldados-policía alemanes-verdugos, testigos-cómplices). Documental.


Asia Marinero

Categoría: Celuloide invisible 1 Comentario(s) & 0 Referencia(s)



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Comentarios
Comentario hecho por Pedro, el día 12-06-2006 13:57:04h.
Vaya, me ha emocionado esta reseña a la vez lúcida y visceral. No es uno nada sentimental, pues creo que se volverán a repetir cosas así -y de hecho los mecanismos iniciáticos se repiten todos los días, como señalas, no solo en Nigeria o Irak, sino en cada descansillo, en el entorno laboral, en las relaciones amorosas-. Pero Shoah, que viéndola me pareció en ocasiones algo pesada, nada más terminar empezó a calar hondo, hasta que pasados unos días pensar en ella me alegra el ánimo, aunque parezca paradójico: hay alguien que ha logrado rescatar detalles, miradas, silencios, y con ellos a los seres humanos que, como dices, fueron desposeídos de esa condición en un momento determinado.

Totalmente de acuerdo en lo del único momento realmente impactante de El Hundimiento -que desarbola de paso el planteamiento de toda la película-.

Recomiendo un libro llamado "La Utopía Nazi: Cómo Hitler compró a los alemanes", que demuestra que los alemanes no solo fueron más o menos conscientes de lo que pasaba en los campos, sino cómo su complicidad fue el precio que pagaron a cambio del bienestar material y la tranquilidad.



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