Ante todo, vivir - EL OCASO DEL SAMURAI.
07-06-2006 08:20:39
Aprovechando que nuestro compañero Óscar Pablos la ha incluido entre lo mejor de 2005, quizá sea interesante profundizar un poco en esta película de Yôji Yamada...

Imagina una de samuráis que te hace reír y llorar. Un melodrama serio y aséptico -japonés, claro- mezclado con un leve tono de comedia familiar. Y todo ello unido con una coherencia sutil tanto en sus elementos técnicos como estéticos. Yôji Yamada, prolífico director con 67 películas en su haber, evidentemente sabe manejar muy bien todos los aspectos necesarios para llevar adelante una historia. Ha sido director de comedias, y de una serie de films muy populares en Japón que cuentan las aventuras de un querible vagabundo, Tora San. Yamada apuesta por entretener positivamente al espectador intentando hacer reír siempre, y en este caso también llorar.
La historia está situada al norte de Japón durante la revolución Meiji de 1868, una época en la que los samuráis dejan de tener sentido e importancia. Seibei Iguchi es un samurái devenido burócrata, que debe trabajar duro y, sobre todo, gastar poco, para llevar adelante una casa humilde pero con varias bocas que alimentar. Viudo y padre de dos hijas, vive además con su madre, que pocas veces le reconoce y no puede ayudarle en las tareas de la casa.
Su vida es austera pero feliz. Un día vuelve a ella una antigua amiga, Tomoe, y juntos pasan buenos momentos. Entre ellos resurge un cariño especial. Pero ante la propuesta de matrimonio que le ofrece el hermano de Tomoe, desiste para no obligarla a vivir en la pobreza. Por otro lado, los tiempos políticos cambian y el samurái que hay en su interior se ve obligado a resurgir.

La película está interpretada por Hiroyuki Sanada y Rie Miyazawa, dos bellezas orientales dotadas de un magnetismo y poder de expresión aplastantes. Sanada fue elegido para actuar junto a Tom Cruise en El Último Samurái. Además de los protagonistas, cuenta con un reparto repleto de estrellas locales. El Ocaso del Samurái ha ganado varios premios, y se hubiera llevado el Oscar a la mejor película extranjera en el 2003 si no le hubiera sido arrebatado, injustamente, por la canadiense Las Invasiones Bárbaras.
Estamos sobre todo ante una película sobre samuráis y códigos de honor, en la que no faltan los combates y hazañas de las artes marciales. Aunque en este aspecto, se introduce una modernización del samurái, una aceptación de los cambios sociales y el gusto por una vida pacífica sin muerte ni combates. Estas características suponen también una propuesta de cambio para el género jidai-geki, que engloba los films de cierta época habitualmente protagonizados por samuráis.
Pero, por otra parte, podemos rescatar una comicidad tan simple que hasta provoca ternura, sobre todo en las escenas del trabajo de Iguchi y también en la convivencia con las niñas y la abuela senil. Quizás este tipo de imágenes son las que Yamada quiera rescatar de esta historia. Un vivir en la simplicidad y la alegría: códigos a punto de perderse como los de los honorables samuráis.
Jessica Costilla

El Ocaso del Samurái (Tasogare Seibei). Año de Producción: 2002. Nacionalidad: Japón. Duración: 129 minutos. Dirección: Yôji Yamada. Guión: Yôji Yamada y Yoshitaka Asama, basado en las novelas Tasogare Seibei, Iwaibito Sukehachi y Chikkou Shiatsu, de Shuuhei Fujisawa. Producción: Hiroshi Fukazawa, Tetsuo Kan, Tomiyasu Ishikawa, Shigehiro Nakagawa, Tomoo Miyakawa, Motoyuki Oka, Toshio Ogiwara, Ichirô Yamamoto y Nobuyoshi Ôtani (Sumitomo Corporation, Hakuhodo Incorporated, Nippon Television Network). Montaje: Iwao Ishii. Fotografía: Mutsuo Naganuma (c). Música original: Isao Tomita y Yousui Inoue. Diseño de Producción: Mitsuo Degawa. Diseño de Vestuario: Kazuko Kurosawa. Reparto: Hiroyuki Sanada (Seibei Iguchi), Rie Miyazawa (Tomoe Iinuma), Ren Osugi (Toyotarou Kouda), Mitsuru Fukikoshi (Michinojo Iinuma), Hiroshi Kanbe (Naota), Miki Itô (Kayana Iguchi). Editada en DVD por Filmax.

Imagina una de samuráis que te hace reír y llorar. Un melodrama serio y aséptico -japonés, claro- mezclado con un leve tono de comedia familiar. Y todo ello unido con una coherencia sutil tanto en sus elementos técnicos como estéticos. Yôji Yamada, prolífico director con 67 películas en su haber, evidentemente sabe manejar muy bien todos los aspectos necesarios para llevar adelante una historia. Ha sido director de comedias, y de una serie de films muy populares en Japón que cuentan las aventuras de un querible vagabundo, Tora San. Yamada apuesta por entretener positivamente al espectador intentando hacer reír siempre, y en este caso también llorar.
La historia está situada al norte de Japón durante la revolución Meiji de 1868, una época en la que los samuráis dejan de tener sentido e importancia. Seibei Iguchi es un samurái devenido burócrata, que debe trabajar duro y, sobre todo, gastar poco, para llevar adelante una casa humilde pero con varias bocas que alimentar. Viudo y padre de dos hijas, vive además con su madre, que pocas veces le reconoce y no puede ayudarle en las tareas de la casa.
Su vida es austera pero feliz. Un día vuelve a ella una antigua amiga, Tomoe, y juntos pasan buenos momentos. Entre ellos resurge un cariño especial. Pero ante la propuesta de matrimonio que le ofrece el hermano de Tomoe, desiste para no obligarla a vivir en la pobreza. Por otro lado, los tiempos políticos cambian y el samurái que hay en su interior se ve obligado a resurgir.

La película está interpretada por Hiroyuki Sanada y Rie Miyazawa, dos bellezas orientales dotadas de un magnetismo y poder de expresión aplastantes. Sanada fue elegido para actuar junto a Tom Cruise en El Último Samurái. Además de los protagonistas, cuenta con un reparto repleto de estrellas locales. El Ocaso del Samurái ha ganado varios premios, y se hubiera llevado el Oscar a la mejor película extranjera en el 2003 si no le hubiera sido arrebatado, injustamente, por la canadiense Las Invasiones Bárbaras.
Estamos sobre todo ante una película sobre samuráis y códigos de honor, en la que no faltan los combates y hazañas de las artes marciales. Aunque en este aspecto, se introduce una modernización del samurái, una aceptación de los cambios sociales y el gusto por una vida pacífica sin muerte ni combates. Estas características suponen también una propuesta de cambio para el género jidai-geki, que engloba los films de cierta época habitualmente protagonizados por samuráis.
Pero, por otra parte, podemos rescatar una comicidad tan simple que hasta provoca ternura, sobre todo en las escenas del trabajo de Iguchi y también en la convivencia con las niñas y la abuela senil. Quizás este tipo de imágenes son las que Yamada quiera rescatar de esta historia. Un vivir en la simplicidad y la alegría: códigos a punto de perderse como los de los honorables samuráis.
Jessica Costilla

El Ocaso del Samurái (Tasogare Seibei). Año de Producción: 2002. Nacionalidad: Japón. Duración: 129 minutos. Dirección: Yôji Yamada. Guión: Yôji Yamada y Yoshitaka Asama, basado en las novelas Tasogare Seibei, Iwaibito Sukehachi y Chikkou Shiatsu, de Shuuhei Fujisawa. Producción: Hiroshi Fukazawa, Tetsuo Kan, Tomiyasu Ishikawa, Shigehiro Nakagawa, Tomoo Miyakawa, Motoyuki Oka, Toshio Ogiwara, Ichirô Yamamoto y Nobuyoshi Ôtani (Sumitomo Corporation, Hakuhodo Incorporated, Nippon Television Network). Montaje: Iwao Ishii. Fotografía: Mutsuo Naganuma (c). Música original: Isao Tomita y Yousui Inoue. Diseño de Producción: Mitsuo Degawa. Diseño de Vestuario: Kazuko Kurosawa. Reparto: Hiroyuki Sanada (Seibei Iguchi), Rie Miyazawa (Tomoe Iinuma), Ren Osugi (Toyotarou Kouda), Mitsuru Fukikoshi (Michinojo Iinuma), Hiroshi Kanbe (Naota), Miki Itô (Kayana Iguchi). Editada en DVD por Filmax.
Categoría: Filmoteca 3 Comentario(s) & 0 Referencia(s)
Referencias
Comentarios
Comentario hecho por Juanma Martín, el día 07-06-2006 14:13:43h.
Estupenda ocasión para hacer hincapié en algo que me parece interesante y son las similitudes de esta película con una obra maestra del calibre de "Sin perdón", de Clint Eastwood, ya que la película contiene unas imágenes de profunda tristeza que revisan y desmontan al unísono uno de los iconos de la mitología cinematográfica, mostrando sin complejos cómo también a él (el samurái en este caso, el vaquero en la obra de Eastwood) también pueden oprimirle las tribulaciones éticas que conlleva el oficio de las armas.
Comentario hecho por Juan Chamorro A., el día 01-09-2007 09:36:24h.
Estamos frente a una joya del cine japonés. La verdad es que no se como llegué a este blog, pero interesado por la reseña que se hace aquí, decidí verla y me di cuenta que está muy bien hecha. Es culturalmente muy valiosa, con una fotografía solo como los orientales saben hacerla. Sutil, costumbrista, sencilla y muy representativa a la vez. Muy buenas actuaciones también. Salu2
Añadir un Comentario
Hecho con
Curiosamente, lo que muchos consideran una gran virtud -que la película "llegue" al público- para otros es siempre sospechoso... a veces de manera injusta.