Alergia a la vida – a propósito de SAFE.
02-06-2006 09:20:04
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Quizá usted sea de los que se queda mirando a los demás en el metro queriendo adivinar como es la vida de las personas sentadas frente a usted; creemos que la cara refleja lo que siente el alma y más o menos podemos intuir lo que vive el vecino, pero en realidad es muy poco tiempo para descubrirlo.
Tal vez Todd Haynes se basó en este ejercicio de observación para su película Safe, pero precisamente para ir más allá de lo que podemos deducir en una observación superficial y con unos personajes que no son los que comúnmente viajan en metro junto a nosotros. La protagonista de esta película, Carol White, interpretada magníficamente por Julianne Moore, vive en una enorme casa en las afueras de California, con su marido e hijastro. Tiene una vida acomodada y no le falta nada. Sin embargo sufre enormes carencias de amor, de comprensión y de vitalidad. El punto de vista donde Todd Haynes ha ubicado su cámara es alejado y casi siempre estático, no se involucra en la vida de sus personajes, solo nos enseña los espacios donde se desarrolla. Está observando y lo hace con planos generales y fijos en composiciones geométricas, ordenadas y limpísimas que dan un profundo sentimiento de frialdad y sobretodo de vacío.
Poco a poco nos damos cuenta que estos espacios son iguales al interior de Carol, una mujer introvertida y reservada sin vida propia, ama de casa en una casa donde no la necesitan. Su marido no parece entenderla ni valorarla y su hijastro da la impresión de despreciarla. Su fragilidad no le permite expresar en lo más mínimo sus sentimientos y parece haber en la expresión de su cara un grito contenido, siempre contenido, y un profundo temor. Su soledad se ve a veces acompañada por la televisión o la radio, que nunca vemos directamente, sin embargo escuchamos y donde de lo único que se habla es de ecología urgente, una discusión sobre la eutanasia y Dios. Aunque no vemos reacciones inmediatas en ella son claves que Haynes nos proporciona para construir el entorno de Carol.
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Progresivamente se van manifestando en ella los síntomas de una enfermedad que no logra describir nunca y que el médico no detecta. Sin embargo, la van debilitando los dolores de cabeza, los problemas respiratorios y los mareos hasta que sufre un ataque que la obliga a hospitalizarse. La única explicación lógica para ella es que sufre la enfermedad del siglo XXI, una falta del sistema inmunológico que no la protege de la excesiva radiación de gases contaminantes que hay en el ambiente. Este tema empieza a convertirse en una obsesión para ella, asiste a las reuniones de un grupo que trata estos problemas, pero a diferencia de los demás Carol en realidad no parece estar expuesta a tantos peligros como los otros, las personas que asisten a estas charlas han sido víctimas de grandes fábricas cerca de sus casas que durante mucho tiempo han irradiado gases sobre sus familias hasta provocarles este tipo de enfermedades. Sin embargo, la vida de ella ha sido probablemente sana y segura, teniendo como único vicio la leche.
Durante su estancia en la clínica ve un anuncio en la televisión, el único momento en que nosotros también lo vemos, donde hablan del centro Wrenwood, un lugar donde tratan a pacientes con dolencias similares a las que ella cree padecer, un lugar limpio, donde internan a la gente para vivir un proceso de desintoxicación. El lugar parece un centro de reclutamiento similar a una secta, con cantidad de prohibiciones y con su particular gurú, un hombre que se siente Dios y que predica un estilo de vida que solo se puede llevar a cabo lejos de la ciudad. Carol está convencida de que es su mejor opción pero no se percibe una mejora en ella, la vemos cada vez más delgada y con una debilidad que casi no le permite transportar su bombona de oxigeno. Pero esta aislada, lejos de su monótona y triste vida, no tiene que cumplir sexualmente con su marido, no tiene que escuchar a su hijastro, ni a las demás frívolas amas de casa que la rodeaban, está por fin sola como lo ha estado siempre. Ahora tiene que enfrentarse a su verdadera enfermedad, al temor que siente su alma por vivir, si quiere recuperarse.
La película de Haynes nos habla del terror del alma, definición que él mismo acepta, y vemos en la carátula que la palabra safe esta encerrada en corchetes, porque es solo una alusión, una excusa de algo más profundo. ¿Seguro? Seguros de qué, de quién. ¿Quién se siente realmente seguro o a salvo de todo mal? Probablemente nos protegemos de lo que nos pueda agredir externamente, pero, ¿cómo nos protegemos de lo que nos mata interiormente? Es por esto que vamos en el metro intentando adivinar la vida de los demás, porque da miedo mirar hacia dentro y descubrir que el daño lo llevamos dentro; tal vez Carol tiene una posibilidad de curarse cuando al fin se da cuenta de esto, de que la enfermedad la lleva pegada al alma, y entonces reúne el valor de mirarse a un espejo para decirse en voz alta I love you, I really love you (te quiero, realmente te quiero), pero en este proceso ya no podemos acompañarla.
Arango

Safe (Safe). Año de producción: 1995. Nacionalidad: EE.UU-Gran Bretaña. Duración: 119 minutos. Guión y Dirección: Todd Haynes. Producción: James Schamus, Christine Vachon, John Hart, Ted Hope, Ernest Kerns, Lindsay Law y Lauren Zalaznick (American Playhouse Theatrical Films, Chemical Films y Kardana Films, en asociación con Good Machine, Arnold Semler y Channel Four Films). Montaje: James Lyons. Fotografía: Alex Nepomniaschy (c). Música original: Ed Tomney. Diseño de producción: Clare Scarpulla y David J. Bomba. Diseño de vestuario: Nancy Steiner. Reparto: Julianne Moore (Carol White), Peter Friedman (Peter Dunning), Xander Berkeley (Greg White), Susan Norman (Linda), Kate McGregor-Stewart (Claire), Mary Carver (Nell), Steven Gilborn (Dr. Hubbard), April Grace (Susan). Estrenada en España en formato DVD por Manga Films.
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